Below, Rusted Gods: Los dioses que jamás debieron ser encontrados.

Below, Rusted Gods es un videojuego de horror cósmico desarrollado y distribuido por el equipo de FromSouthGames. En esta review charlaremos más de esta experiencia opresiva nacida en Argentina.
El título nos pone en la piel de un operador soviético en 1978, encargado de guiar una expedición dentro de un misterioso pozo hallado en una instalación subterránea. Nos comunicamos con nuestro equipo —un pelotón de cuatro personas, cada una con su rol y herramientas— mediante un comunicador que solo nos muestra texto en pantalla y nos permite comunicarnos de manera independiente con cada uno. A su vez, disponemos de diversos equipos para monitorear y asistir al grupo en su travesía hacia un lugar que, como mínimo, resulta poco agradable.
Siendo alguien que no disfruta demasiado los juegos de terror donde no hay formas de defenderse, algo en esta propuesta me llamó la atención (y no fue solo su origen nacional). Aun así, tuve que jugarlo acompañado durante toda la travesía, e incluso ceder el control en pequeñas secciones por la parálisis que sentí.
Desde el principio, la premisa es incómoda: una base soviética subterránea con una estética impecablemente recreada. Se compone únicamente de una sala de control —nuestro espacio principal de interacción—, presidida por un pozo de aspecto poco amistoso, un lobby, un baño y un sótano inicialmente inaccesibles. La vista en primera persona posee un efecto de "ojo de pez" y un overlay que simula una cámara de video de la época, sumado a una distorsión típica de las transmisiones de los 70. Todo esto aporta enormemente al ambiente, haciendo que las cosas sean difíciles de ver y confundiendo al ojo constantemente.
La base del terror juega mucho con esto último, apoyándose en la incomodidad de la situación, las conversaciones con el equipo y las anomalías. Estas últimas —visiones, ruidos familiares o desconocidos y abominaciones de corte lovecraftiano— son el pilar del horror más tangible. Si bien existen jumpscares, son escasos y poco frecuentes; incluso su aparición depende, en algunos casos, de cómo ejecutamos ciertas tareas.
Otro factor clave de ambientación son las cintas de audio —el único momento donde escuchamos el ruso ficticio del juego— con entrevistas a una mujer llamada María. Además de dejarnos momentos sonoramente perturbadores, nos brindan lore del universo. A esto se le suman cintas de video, un poco más crípticas, pero que aportan igual cantidad de información y atmósfera.
Ahora bien, ¿cómo se juega Below, Rusted Gods? La propuesta de base funciona bien al presentar distintas máquinas (un monitor médico, un radar, una televisión y una radio), cada una con mecánicas asociadas. Sin embargo, en la mayoría de los casos se utilizan una sola vez, a lo sumo dos. Esto genera la sensación de desperdiciar mecánicas y deja al jugador con la constante duda de «¿cuándo tengo que volver a usar este aparato?», una pregunta que nunca halla respuesta.
Tal vez la duración del juego sea parte de la culpa: ronda las 3 horas (un poco más si te perdés, si caés presa del miedo o si buscás los coleccionables, entre los cuales hay dos claves para el final verdadero). Una mayor extensión o, en su defecto, una poda de mecánicas le habría sentado mejor.
Por otro lado, hay detalles muy acertados: el juego te permite correr, algo que nunca es estrictamente necesario, pero pasé toda la partida con la incomodidad de pensar «tengo miedo de la razón por la cual el juego me deja correr». Es un acierto simple y muy efectivo (que además ayuda si sos una persona ansiosa y la caminata te parece lenta).
Como todo juego del género, encontraremos varios acertijos. La mayoría tiene una resolución más simple de lo esperado, pero se ven interferidos por anomalías que se presentan en medio y te hielan la sangre. El único de mayor complejidad es el último, donde debemos dar respuestas a nuestro equipo ocultas en dos coleccionables, los cuales a su vez requieren resolver otro puzzle previo bastante ambiguo. No lo considero una falla grave, sino una práctica común para acceder al final verdadero (de los cuatro que ofrece), aunque un poco más de consistencia en la curva de dificultad no habría venido mal.
Sin revelar demasiado de la trama —crucial para la experiencia—, su enfoque cósmico está increíblemente implementado. Deja bastantes preguntas al aire que te hacen sentir frente a algo que escapa al entendimiento humano. En más de una ocasión nos vemos obligados a pedirle al grupo que continúe, a pesar de querer gritarles que salgan de ahí inmediatamente.
En conclusión, Below, Rusted Gods nos hace pasar un mal rato de principio a fin, incomodando de formas horribles e inesperadas (mi momento de mayor tensión fue por una simple cabra al lado mío). Falla en algunas decisiones de diseño que se hacen notar, pero que no logran empañar la experiencia general.
Banana amable
Juegazo