No me gusta el remake de The Legend of Zelda Ocarina of Time... ¿o si?

Hoy se mostró, por primera vez, la remake —técnicamente, la segunda— de The Legend of Zelda: Ocarina of Time en movimiento, en el Nintendo Direct del 40 aniversario de la saga, con dos tráilers (gameplay y tráiler per se). El vistazo me dejó con muchos sentimientos encontrados, oscilando durante todo el evento entre un "no me gusta" y un "bueno, sí, tal vez me gusta un poco". Voy a repasar estas sensaciones.
En primer lugar, ya jugué tanto The Legend of Zelda: Ocarina of Time en su versión de Nintendo 64 así como en su (primera) remake para Nintendo 3DS. Personalmente, este lanzamiento no me emociona, no me genera hype, a pesar de reconocer que, si mantiene la misma estructura y está más cercana a una versión 1:1, será un gran juego, ya que sus dos versiones anteriores lo son. Es un juego divertido y, a día de hoy, sigue siendo completamente jugable, aunque tiene algunas asperezas —como no tener un botón de salto—, algo que la remake está solucionando.
Link niño es una de las peores cosas visualmente hablando
Esta remake es fea. No me gusta cómo se ve. La mitad del tiempo veo el tráiler y no puedo dejar de pensar en esas publicaciones de Twitter sobre "Así se vería Mario en Unreal Engine 5", y, a pesar de que no lo es, se ve en esa línea. Considero que esto recae sobre un principal culpable: Link niño. Link niño es simplemente incómodo de ver. Si bien veo que el primer escenario mostrado (el cual también es el primer escenario del juego) se ve extraño, puedo entender la búsqueda —aunque no la comparto— ya que es consistente con el resto del juego e incluso le sienta bien a ciertos escenarios posteriores, como las planicies y las propias ciudades. Sigue sin gustarme, pero para gustos, colores. Link, en cambio, desentona en su versión niño: parece seguir otra búsqueda, otro estilo artístico, con detalles en su diseño que lo hacen aún más ajeno. No logro explicar en pocas palabras lo que me genera este diseño. Por otro lado, el Link adulto se ve muy bien, bastante en la línea de Twilight Princess o Skyward Sword.
A la ciudad, en cambio, el estilo y la capacidad técnica le vienen bien
Retomando lo mencionado sobre los escenarios y otros aspectos del juego: no está tan mal. De hecho, podría tolerarlo considerando que el juego demuestra ser igual de divertido. Las ciudades parecen tener vida —algo que las versiones anteriores no pudieron implementar por problemas de capacidad técnica—, con gente bailando en la plaza principal, por plantear un ejemplo. Las planicies se ven amplias, con pasturas bien detalladas sin caer en el ultrarrealismo. Incluso Navi, el hada que acompaña a Link y que es básicamente una luz constante sobre el diseño del protagonista, aporta bien a la iluminación, algo que me gusta. No me gusta el intento de llevarlo más hacia un realismo plástico, ya que mis Zelda favoritos son aquellos que se alejan del realismo, como Wind Waker o los recientes Breath of the Wild y Tears of the Kingdom. Pero puedo tolerarlo si mantiene su consistencia y, quién sabe, tal vez termine queriéndolo un poco a medida que avance en mi travesía por Hyrule.
El lock-on podria haber sido solo Navi. Victima del intento de hacerlo lo mas 1:1 posible
Entre los otros detalles que no me gustan está el lock-on, donde considero que se perdió la oportunidad de aprovechar uno más sutil en pos de mantenerse lo más fiel posible al juego original, y no quitar los cuatro triángulos giratorios, a pesar de que Navi se posiciona sobre el enemigo y es lo suficientemente clara para funcionar como lock-on por sí sola. No sé qué tan solo estoy en esta opinión porque no vi a mucha gente hablar del tema: me parece un detalle divertido poder tararear las canciones de la ocarina. No sé, es gracioso, y si funciona bien es un chorro de aire fresco para un juego que apunta a ser demasiado igual al original. A esta lista se suman los desafíos desde la app móvil, léase el enfoque de Nintendo a los logros.
Mi sensación es que esta remake es para gente que no jugó el original —ni lo va a hacer, por las razones que sean—, para gente que es muy fan y buscaba esta búsqueda artística en la saga, o para quienes no están aún inmersos en el mundo de la compañía y ven en estas propuestas un atractivo gráfico mayor que en otros productos. Un claro ejemplo del primer caso es mi pareja, quien jugó fervientemente las dos entregas de Switch y que exclamó casi instantáneamente que esta remake le gustó cómo se ve. Es una persona que no es amiga de los gráficos "no lindos", nueva en el mundo gamer, al punto de que le cuestan los 3D anteriores a la séptima generación o los juegos pixel-art. Sin embargo, esta versión modernizada le gustó, al punto de que estamos considerando la adquisición de una Switch 2 (y, probablemente, la versión que se presentó hoy).
En conclusión, no me gusta cómo se ve la mayoría del tiempo, pero tampoco es una decepción, porque no esperaba nada de esta remake. Yo ya jugué el original varias veces y lo disfruté. Si tengo la oportunidad, simplemente lo volveré a jugar en esta entrega y lo disfrutaré sin apuro.
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